
Cuando tu trabajo depende de otros
¿Cuánto le cuestan a tu negocio las esperas que no controlas?
Cuando un trabajo depende de terceros, la espera también puede generar costes para tu negocio: ocupa capacidad, exige seguimiento, obliga a reorganizar y puede afectar a la experiencia del cliente. La clave no está en controlar todo, sino en identificar esas dependencias y gestionar lo que sí está en tus manos.
El golpe no había sido grave.
Carlos llamó al seguro, llevó el coche al taller y pensó que en unos días estaría solucionado.
Pero primero llegó la peritación. Después, la autorización. Y cuando el taller pudo organizar la reparación, faltaba una pieza.
Quince días después, el coche seguía allí.
—¿Sabéis cuándo estará?
Miguel, responsable del taller, entendía perfectamente la pregunta. Él también la haría.
Había pedido la pieza, llamado al proveedor y buscado alternativas. Pero seguía sin llegar.
Carlos veía un coche parado.
Miguel veía también un trabajo que no podía terminar, un espacio ocupado, llamadas, seguimiento y una reparación pendiente de volver a encajar en la planificación.
Y ahí está una situación que ocurre en muchos negocios:
Hay trabajos que están en tu empresa, pero no están en tus manos.
Una asesoría espera documentación.
Una tienda, mercancía.
Una agencia, la aprobación del cliente.
Una empresa, un material o una autorización.
Depender de otros es normal.
El problema aparece cuando no sabemos cuánto nos está costando esa dependencia.
Porque esperar también consume tiempo, capacidad y organización. Y además hay un cliente al otro lado que no siempre sabe quién está provocando el retraso. Solo sabe que su problema sigue sin resolverse.
Miguel no puede fabricar la pieza.
Pero sí puede saber desde cuándo la espera, hacer seguimiento, reorganizar el trabajo y mantener informado a Carlos.
Ahí está la diferencia entre controlar una situación y gestionarla.
Ahora piensa en los trabajos que tienes abiertos.
¿Qué estás esperando?
¿De quién depende?
¿Qué puedes hacer mientras tanto para que afecte lo menos posible a tu negocio y a tu cliente?
No todas las esperas se pueden evitar.
Pero sí podemos evitar que aquello que no controlamos termine controlando nuestro negocio.
No se trata de controlarlo todo
En una empresa siempre habrá decisiones, plazos y personas que no dependan directamente de nosotros.
La cuestión es saber dónde están esas dependencias, cuánto están condicionando nuestro trabajo y qué podemos hacer para reducir su impacto.
Porque gestionar no siempre significa conseguir que las cosas sucedan antes.
A veces significa estar preparado cuando no suceden cuando esperábamos.
En GMA creemos que entender qué está frenando un negocio es también una forma de empezar a mejorarlo.
Si hay procesos, costes o decisiones de tu empresa que necesitas mirar con más claridad, podemos ayudarte a ponerlos sobre la mesa y encontrar por dónde empezar.
Gestionamos. Mejoramos. Acompañamos.
Bárbara Martínez Climent · Perfil profesional en LinkedIn
