
¿Cuándo ha llegado el momento de pasar de autónomo a sociedad?
¿Hay una cifra a partir de la cual compensa crear una SL?
No existe una cantidad que dé por sí sola la respuesta. Hay que mirar el beneficio, las necesidades personales, los riesgos, la estructura y los planes del negocio. Y, además, decidir si conviene cambiar y cuándo hacerlo.
Hay negocios que empiezan de una manera y, casi sin darnos cuenta, dejan de parecerse a lo que eran al principio. Crecen los clientes, aparecen nuevas personas, aumentan las responsabilidades… pero algunas decisiones tomadas al comenzar permanecen igual.
Eso es lo que le ocurre a Eva.
Lleva años al frente de una academia de idiomas.
Empezó como autónoma, dando clases y ocupándose prácticamente de todo. Hoy tiene un local, varios grupos, profesores y una actividad estable.
Su negocio ha cambiado. Su forma jurídica, no.
En una reunión con su asesor surge la cuestión:
- ¿Nos planteamos pasar a una sociedad limitada?
La primera preocupación de Eva es muy práctica:
- ¿Y va a cambiar mucho mi forma de trabajar?
Probablemente, mucho menos de lo que imagina.
Al día siguiente los alumnos seguirán llegando, los profesores impartirán sus clases y Eva continuará dirigiendo la academia. Lo que cambia está detrás: la estructura jurídica del negocio y, con ella, determinadas obligaciones fiscales, contables y mercantiles.
No todo se decide por lo que facturas
Es habitual preguntar: "¿A partir de cuánto me interesa una SL?"
Pero dos negocios que facturan lo mismo pueden necesitar respuestas distintas.
Hay que saber cuánto beneficio genera realmente la actividad, cuánto necesita retirar su propietario, qué riesgos asume, qué estructura tiene y hacia dónde quiere llevarla.
Por eso, antes de elegir entre autónomo y SL, conviene preguntarse:
¿Qué estructura encaja mejor con el negocio que tengo ahora?
También hay que decidir cuándo
Después de analizarlo, Eva entiende que una SL puede tener sentido para su academia. Pero decide esperar unos meses.
Y eso introduce una segunda decisión que también importa:
Que algo sea conveniente no significa necesariamente que tenga que hacerse mañana.
Esperar puede ser razonable si sirve para comprender el cambio, prepararlo y elegir un buen momento. Lo importante es que la espera no se convierta simplemente en dejar la decisión indefinidamente sobre la mesa.
No hay una cifra mágica ni una respuesta válida para todos.
A veces seguirá teniendo sentido continuar como autónomo. Otras, la evolución del negocio aconsejará dar el paso a una sociedad.
Entender bien una decisión también es saber qué cambiar, por qué hacerlo y cuándo es el momento adecuado.
Gimeno & Martínez Asociados
Mejoramos, gestionamos y acompañamos.
