¿Todo trabajo que llega a tu negocio merece un sí?

Dirigir un negocio también significa saber a qué decir que no

Cada cierto tiempo se celebra una reunión de networking empresarial a la que Rubén intenta asistir siempre que puede.

Tiene una pequeña empresa de reformas y sabe que estos encuentros sirven para conocer a otros empresarios, mantener contactos y, a veces, encontrar nuevas oportunidades.

En una de esas reuniones, uno de los asistentes le contó que acababa de adquirir un edificio y quería transformarlo por completo en oficinas.

Buscaba una empresa que pudiera asumir la reforma integral.

Rubén se interesó enseguida.

Era un proyecto importante, tenían experiencia para hacerlo y podía suponer una buena facturación.

—Nosotros podríamos hacerlo.

Y era cierto.

Pero al volver a la empresa y revisar las obras que ya tenía en marcha, las fechas comprometidas y la disponibilidad de su equipo, apareció otra pregunta.

Ya no era:

¿Podemos hacer esta obra?

Sino:

¿Nos conviene hacerla ahora?

Una oportunidad también ocupa espacio

Aceptar aquel proyecto suponía destinar buena parte del equipo durante varias semanas.

Tendría que reorganizar trabajos, comprometer recursos y, probablemente, rechazar otros encargos.

La reforma seguía siendo una buena oportunidad.

Pero había algo que el presupuesto no mostraba:

todo aquello a lo que tendría que renunciar para poder asumirla.

En economía a esto se le llama coste de oportunidad.

Dicho de otra forma: cada vez que eliges una opción, también importa aquello que dejas de hacer por haberla elegido.

Por eso, una oportunidad no se valora solo por lo que trae.

También por lo que desplaza.

Dirigir también es elegir

No se trata de rechazar proyectos grandes ni de aceptar únicamente los que parecen más rentables.

Se trata de entender qué supone cada decisión para el conjunto de tu negocio.

La misma obra puede ser una gran oportunidad para una empresa y no serlo para otra.

Por eso conocer tus números no debería servirte solo para saber cómo ha ido el trimestre.

También debería ayudarte a decidir antes de decir que sí.

En G & M Asociados entendemos el acompañamiento empresarial precisamente desde ahí: ayudarte a conocer mejor tu negocio para que puedas tomar decisiones con criterio.

Porque dirigir un negocio no consiste únicamente en conseguir trabajo.

También consiste en saber elegirlo.

Antes de aceptar tu próximo trabajo, pregúntate:

¿Qué margen me va a dejar realmente?

¿Cuánto tiempo y qué recursos va a necesitar?

¿Tengo capacidad para asumirlo sin perjudicar otros compromisos?

¿Encaja con el tipo de negocio que quiero construir?

Y, sobre todo:

¿A qué voy a tener que decir que no para poder decir que sí?

Gimeno & Martínez Asociados

Gestionar · Mejorar · Acompañar

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