El trabajo más importante de agosto no siempre es trabajar
Hay una escena que se repite cada verano.
Suena menos el teléfono.
Llegan menos correos electrónicos.
La agenda tiene algunos huecos.
Y, por primera vez en muchos meses, aparece algo que durante el resto del año parece un lujo:
Tiempo.
Muchos empresarios sienten entonces la necesidad de seguir haciendo cosas.
Revisar tareas pendientes.
Responder mensajes atrasados.
Adelantar trabajo para septiembre.
Y está bien.
Pero quizá el trabajo más importante no sea ese.
Quizá sea detenerse un momento.
Porque dirigir una empresa no consiste únicamente en resolver lo urgente.
También consiste en encontrar momentos para pensar en lo importante.
Trabajar para la empresa o trabajar en la empresa
Durante el día a día solemos trabajar para la empresa.
Atendemos clientes.
Respondemos llamadas.
Preparamos presupuestos.
Resolvemos incidencias.
Presentamos impuestos.
Apagamos incendios.
Es necesario.
Pero hay otro tipo de trabajo que solemos dejar para "cuando haya tiempo".
Trabajar en la empresa.
Preguntarnos si seguimos yendo en la dirección correcta.
Si nuestros clientes son los que queremos tener.
Si nuestros procesos funcionan.
Si realmente estamos ganando lo que creemos.
Si la empresa depende demasiado de nosotros.
Ese trabajo no genera ingresos inmediatos.
Pero muchas veces es el que más impacto tiene a largo plazo.
Pensar también forma parte del trabajo
Existe la sensación de que parar es perder el tiempo.
Sin embargo, las mejores decisiones rara vez aparecen mientras estamos corriendo de una reunión a otra.
Suelen llegar cuando conseguimos mirar la empresa con cierta distancia.
Por eso agosto puede ser una oportunidad.
No para trabajar más horas.
Sino para pensar mejor.
No hace falta diseñar un plan estratégico de cien páginas.
A veces basta con responder a unas pocas preguntas.
¿Qué quiero cambiar antes de que termine el año?
¿Qué proceso podría simplificar?
¿Qué cliente me preocupa?
¿Qué decisión llevo demasiado tiempo aplazando?
Quizá septiembre empiece hoy
Cuando llegue septiembre volverán las prisas.
Las llamadas.
Los correos.
Las reuniones.
El ritmo habitual.
Y probablemente vuelva a ser difícil encontrar un momento para levantar la vista.
Por eso, si este verano tienes unas horas de calma, aprovéchalas.
No solo para descansar.
También para pensar.
Porque muchas veces las empresas no cambian cuando alguien trabaja más.
Cambian cuando su empresario encuentra el tiempo para tomar una buena decisión.
En Gimeno & Martínez Asociados creemos que una asesoría no solo debe ayudar a cumplir obligaciones.
También debe acompañar a empresarios y autónomos en esos momentos en los que una buena conversación puede convertirse en una mejor decisión.
Porque dirigir una empresa no consiste únicamente en hacer más.
A veces consiste, simplemente, en encontrar tiempo para pensar.
